HOOP Gardening

One man´s trash is another community´s garden

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My name is Marion. I am 33 years old, and I arrived in Arequipa, Peru, in March 2016 to teach English. When I first heard about HOOP I immediately wanted to be a part of the team, as I loved the work they were doing with the mums and families in the community of Flora Tristán.

I am originally from France but lived in Denmark for nine years where I taught in various schools in Copenhagen, teaching kindergarten to high-school students. Twice there I led workshops on gardening and environmental awareness using recycled materials, such as plastic bottles, food containers and so on with my colleagues and students.  I loved it and wanted to share that passion while volunteering with HOOP.

When I arrived at the school premises in Flora Tristán for the first time I was saddened by the amount of rubbish lying around, but I thought of a graffiti I used to see everyday in Copenhagen on my way to work that said: “one man´s trash is another man´s treasure”. So I talked to HOOP´s director about my idea and we began to define the “hows” of starting a suspended garden project. It would be a four-week project, once a week with the mums, and we had a tight budget but it was not a problem as I was planning to use recycled materials. With HOOP´s support, I decided to get the ball rolling and began by making a poster and spreading the word about the gardening workshop among the mums and families. We had an old pallet lying on the roof of the office, and this proved to be a hidden treasure. Then I found a broken guitar, a big wooden board, and started collecting big plastic bottles with one objective in mind.

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We gathered weekly on the playground with the mums and the wonderful Evaldo (one of our local volunteers) and looked at some examples of flowerbeds made of recycled pallets. It had to be a transportable garden so I had been collecting fruit crates, and with some ribbons and a little bit of paint we transformed the pallets. They would be easy enough to move around. I had also found some empty rice sacks that I collected from San Camilo Market, and we used them as containers within the painted crates.

The mums got really creative and started painting straight away, adding their personal touch to each flower bed we were making. There was a real team spirit and everybody contributed in the way they wanted, some being more into the decoration side of things while others with greener fingers took care of the seeds and plants, and began getting creative about ways in which to make the plants live longer.

Gardening HOOP

Then I found some fertile soil nearby where I live that I thought would be more beneficial because Flora Tristán’s soil is very dry. I bought a few packs of seeds and some humus. The mums worked hard, cutting bottles, filling them with soil, making holes for a better irrigation system, and spreading seeds, and I was amazed at how inventive they were, using sticks and stones, ribbons and lids to decorate the pallet shelves.

The next step consisted in going to the market to buy a few flowers, succulents and seeds all suitable for the hot and sunny weather we enjoy here in Arequipa. The last workshop was about painting some extra crates I had found, polishing our work, and of course, planting flowers and plants. Finally, my Peruvian colleague Evaldo set up the shelves made of pallets on the wall of the school. As a reward for everyone’s hard work, we shared a cake, laughing and joking around while working.

Gardening HOOP

I learned from this project that we need very little money to create something beautiful. When there is a common interest team spirit comes naturally and nothing can stop us. It’s a warming feeling to transform trash into something beautiful, which everybody will be able to enjoy. It was inspiring for the mums to discover what we could do with some simple pallets and it gave them the idea to start a future workshop on carpentry. Now the mums will take turns watering the plants and keeping our little suspended garden alive. This could be a future workshop for the children, making it a little bit more simple in terms of engineering and introducing some teaching aspects about plants, recycling, and the environment.

Words by Marion Auger. Photos by Jenna Rae

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La basura de un hombre es el tesoro de otro

Mi nombre es Marion, tengo 33 años y llegué a Arequipa en marzo para enseñar Inglés. En cuanto escuché sobre el trabajo que hacían en HOOP quise ser parte del equipo y poder ayudar en lo que más me gustaba que era el trabajo con las madres y familias de Flora Tristán.

Si bien soy francesa, viví en Dinamarca durante 9 años, donde enseñé en varias escuelas de Copenhague, tanto en Kinder como en la escuela de nivel medio. Durante esos años desarrollé talleres de jardinería y cuidado del medio ambiente, en los que usé materiales reciclados, como botellas de plástico, envases de comida y demás desechos. Esa experiencia me encantó y quería compartirla durante mi experiencia en HOOP.

Cuando llegué por primera vez a la escuela en Flora Tristán me entristeció ver la cantidad de basura alrededor, pero pensé inmediatamente en un grafiti que veía cada día en mi camino al trabajo en Copenhague: “lo que es basura para un hombre puede ser un tesoro para otro”.  Entonces no dudé en hablar con el director de HOOP sobre mi idea de empezar un proyecto de jardín suspendido. En principio sería un proyecto de cuatro semanas, una vez por semana, con las madres de los niños que asisten a nuestra escuela y con un presupuesto ajustado, pero eso no importó porque usaríamos material reciclado para hacerlo. Con el apoyo de HOOP decidí empezar y comencé con la impresión de un poster para que toda la comunidad se informara de la actividad. A la vez, en la terraza de la oficina teníamos un pallet tirado así que me llevé ese tesoro olvidado a la escuela. También encontré una guitarra rota, un pizarrón de madera y conseguí botellas de plástico para sumar a la actividad.

Para el taller nos reunimos semanalmente en el patio de la escuela junto a las madres y Evaldo (uno de nuestros más activos voluntarios locales) y observamos algunos ejemplos de compuesto para las plantas hecho con materiales reciclados. La idea era tener un jardín transportable por lo que junté también algunos cajones de frutas y con algo de pintura los transformé en pallets. Entonces serían más fáciles de mover. También fueron de gran ayuda unas bolsas vacías de arroz que traje del mercado de San Camilo y que usamos como contenedores dentro de los pallets pintados.

Las madres fueron muy creativas y pintaron desde el comienzo agregándole un toque personal a cada uno de los contenedores para las flores y plantas. Así, gracias a estos encuentros, fue creciendo en nosotros un espíritu de equipo que contribuyó para que cada una se sintiera cómoda en las tareas que más nos gustaban. Algunas decidieron focalizarse en la decoración, otras en el sembrado de las plantas, y las demás pensaron en la mejor combinación de plantas posible para el jardín.

Luego encontré tierra fértil y pensé en llevarla al taller ya que la tierra en Flora Tristán es bastante seca. Compré también unos paquetes de semillas y humus. Las madres trabajaron duro, cortaron botellas, las llenaron con tierra, haciéndoles agujeros para un mejor riego y esparcieron las semillas. Yo estaba impresionada por lo creativas que fueron, usando palos, piedras y tapas para decorar los pallets.

El siguiente paso consistió en ir al Mercado a comprar flores y semillas que pudieran crecer en el clima de Arequipa. En nuestro encuentro final pintamos unos conteiners que encontré, pulimos y mejoramos nuestro trabajo durante el curso y plantamos las flores y plantas. Finalmente, mi colega Evaldo puso los estantes en la pared de la escuela y luego subió los conteiners con las flores. Como un regalo para todos los que participamos compartimos una torta y repasamos todo lo que aprendimos.

Durante este pequeño proyecto aprendí que es muy poco lo que necesitamos para crear algo lindo. Cuando tenemos un interés en común y espíritu de equipo, nada puede detenernos. Sentí algo muy cálido cuando transformamos la basura en algo lindo, que todos podemos disfrutar.  Fue además inspirador para las madres que descubrieron lo que pueden hacer con materiales simples y esto disparó la idea de hacer un taller sobre carpintería. Para cuidar el jardín las madres van a tomar turnos para regar y cuidar las plantas. También esto puede transformarse en un taller para los niños de la escuela a quienes se les puede enseñar algo sobre ingeniería, así como el cuidado de plantas, reciclado y el medio ambiente.

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